Saber programar y saber qué construir son habilidades distintas. Las oportunidades acortan esa distancia: cada una parte de un problema que tiene un grupo concreto de personas y termina con un plan que puedes empezar esta semana.
Hay tres tipos: productos y herramientas que vale la pena construir, formas de ganar dinero con lo que ya sabes hacer y retos para desarrolladores que sirven como proyectos de portafolio. Ninguna es una oferta de empleo ni un curso. Cada una es un punto de partida que puedes hacer tuyo.